Nadie enseña a los padres a ser padres, lo tenemos que ir aprendiendo en base a lo que dicen los técnicos “ensayo y error”, para cumplir con la sagrada misión de ser cónyuges y padres. Pero con los hijos y el cónyuge no es lo mismo, pues los errores que se pudieran cometer pueden ser irreversibles. Es muy recomendable asimilar y copiar lo que nuestros propios padres nos han enseñado, pero no hay que olvidar que en la época que nos enseñaban no había los mismos medios que ahora, ni las cosas eran iguales, en presiones externas y en el núcleo familiar. Tenemos que mantener los principios generales que nos enseñaban, sobre la educación en las virtudes y valores humanos y añadir a esos principio, lo que sea necesario para sin perderlos, adaptarlos a la sociedad actual.Tenemos que intentar que nos enseñen los que saben, los que tengan experiencia demostrada en educar a los hijos. Para educar bien a los hijos, primero tienen que estar muy bien educados los padres, para poder dar ejemplo y así que los hijos vayan aprendiendo lo que les enseñan los padres. Lo mismo ocurre con los matrimonios, hay que formarse muy bien desde el noviazgo, para que los matrimonios sean felices y duraderos.Eso solamente se consigue aprendiendo de los que saben.
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